domingo, 1 de noviembre de 2015

....y de pronto se quitaron esos velos y quedaron sus mente al desnudo, 
sus miedos descubiertos, sus trémulas y efímeras limitantes, 
y vestidos aún, se fueron quitando sus cubiertas morales, cayeron como yunques al suelo las murallas del pensamiento y más que otra cosa vivió esa noche.

Vivieron las ansías de seguir expandiendo las alas, de elevar las raíces y volar sobre las planicies, esa energía que nace de dentro, de las entrañas del ser, que hace que el físico tiemble al entregarse al placer......

Los ropajes ceñidos sobraban, la piel sentía aun con esa ropa encima - la impaciencia era mucha, la explosión no se hizo esperar.

Fuego, Humo, bocanadas de aire, exhalaciones, suspiros y un sueño de paz, abrazados por la noche, la Luna de testigo dando Luz a ese encuentro.